Seth

Seth (Yo Psicológico)
Este Dios era representado entre los egipcios con una figura de un animal cuadrúpedo que desafía cualquier intento de clasificación, parte cerdo, parte escorpión, cocodrilo, pez… Ejemplificación clara del ego animal multifacético, herencia psicológica del alma atrapada en la rueda existencial del Samsara.

El Dios de la desolación, del inframundo, de la maldad, la violencia. Hijo de la Diosa Nut , hija de RA el dios sol ; hermano de Osiris , de Isis y Neftis.

Cuenta la tradición que Osiris, quien representa al súper hombre realizado, llegó a ser el rey de Egipto y traer prosperidad a toda la nación. La grandeza del reino fue inmensa, la prosperidad del pueblo creció de la misma forma que la popularidad del rey Osiris.

Seth, envidioso de su hermano, junto con 72 conspiradores, planearon el asesinato de Osiris. Lo que nos remonta a la cábala 72= 7 + 2= 9, la novena esfera, el sexo. Organizó Seth entonces una fiesta suntuosa. Para ello había mandado a preparar desde antes una caja de oro a la medida de Osiris, significando los placeres mundanos y sensuales de todo tipo, la pasión sexual sin freno que hacen caer al hombre solar en generación animal. Osiris entró ingenuamente en la caja e inmediatamente fue sellada con clavos por Seth y sus colaboradores – el ego multifacético – luego sellada con plomo (el descenso hacia el reino mineral sumergido) y finalmente lanzada al fondo del río, es decir, hacia la atadura a la rueda existencial del Samara de renacimientos y muertes infinitas.

Isis, la divina madre, salió en su búsqueda. Encontró el funesto ataúd de su esposo en tierras lejanas donde era adorado como cimiento del templo. La vida moderna del hombre, toda su cultura erigida sobre el cadáver que representa el sueño de la conciencia, y lo trajo de regreso a su tierra.
Seth se enteró de ello y se apoderó del ataúd con ayuda de sus siete demonios rojos (ira, lujuria, miedo, orgullo, avaricia, pereza, gula) y desmembró el cuerpo del Dios dándoselo de comer a los cocodrilos del río. Isis, la madre divina, interviene nuevamente recuperando los pedazos de su esposo, no encontrando únicamente el falo del Dios muerto (la caída del Edén es por la lujuria) De forma que por medio de la magia hubo de reconstruir el órgano sexual del Dios y poder así embalsamarlo y luego volverlo a la vida.

La transmutación o el buen uso de la energía sexual puede volver al hombre a su estado de Dios, de señor de la creación. Concibieron después Isis y Osiris a un hijo, Horus, el Cristo íntimo, el halcón que vuela hacia el sol, a nueva cuenta el hombre solar.
Horus persigue a Seth en compañía de su madre, la divina Isis, Devi Kundalini, navegando en barca por el río hasta hallarse con el ejército de Seth.

Se encuentran en batalla en un violento río azotado por la tormenta. El río de la vida cotidiana, en las aguas seminales revueltas por los furiosos vientos de la pasión animal sexual. Horus se aferra a una lanza – representación de la fuerza viril transmutada y se lanza sobre Seth quien ahora convertido en un diabólico hipopótamo rojo abría sus fauces para tragarse a Horus.

Con la pica santa y al abrigo de la Divina Madre, el héroe solar atraviesa la cabeza de Seth en el momento en que abría el hocico, dándole muerte al Dios del mal, al demonio multifacético del yo, del mí mismo… ¡salve Horus quien ha matado al enemigo de su padre! Nuestro Real Ser, el padre que está en secreto.
Es la historia del drama psicológico, del camino del héroe solar que puede vencerse y a sí mismo y destruir a polvareda cósmica al conjunto de demonios rojos. El camino del hombre en su regreso a la divinidad, claramente demarcado en esta leyenda por el sabio uso de la energía sexual.

De forma que la historia completa, cual con el trasfondo común de las mitologías de los pueblos antiguos, no se eleva por la fantasía de un inconsciente colectivo, ni por la religión o la superstición, sino que reviste una crudeza real, psicológica, presente y patente en el hombre individual y en la sociedad.
http://www.samaelgnosis.net/                                                              Samael Aum Weor

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