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domingo, 4 de agosto de 2024

Hoy Elijo

 HOY ELIJO


Vivir de acuerdo a mis decisiones no a mi suerte.

Crear cambios, no excusas.

Ser motivada, no manipulada.

Ser útil, no utilizada.

Yo elijo sobresalir, no competir.

Elijo la autoestima, no la auto compasión. Dejo de ser víctima para aceptar mi responsabilidad.

Yo elijo escuchar mi voz interior. Elijo ser mi prioridad.

No las opiniones de los demás.

Hoy elijo ser feliz, ser amor por convicción. Y elijo que mi paz es lo primero.

Elijo hacer y seguir lo que me dicte el corazón y dejarme llevar a donde el viento me quiera llevar.

Hoy elijo despertar con una actitud positiva,

crear y recrear mi mente y mi espíritu.

Hoy elijo tomar las oportunidades 

que se me presenten, no importa si corro riesgos pues el mundo es de los que se atreven.

Elijo soltar el pasado y me desprendo de él. Ya no existe.

Hoy elijo amar, amarme y destacar todo lo

que me hace estar bien conmigo misma.

Elijo ver lo mejor de mí misma.

Hoy elijo el camino que me llevará directo al éxito... El del respeto propio, el del amor propio y el de la dignidad.

Elijo responsabilizarme de mí misma, de mi paz y de mi felicidad.

El viajero del tiempo

viernes, 26 de octubre de 2012

El Ser Superior

Los seres humanos somos seres multidimensionales, es decir, vivimos al mismo tiempo en distintas dimensiones de realidad, una de ellas, con la que estamos más familiarizados, es la tercera dimensión que todos conocemos tan bien.

Las dimensiones no son otra cosa que distintos niveles de realidad, pero la realidad está formada por energía y por conciencia, por lo tanto estas realidades están conformadas por distintos niveles de energía y de conciencia, conforme nos movemos hacia arriba en la escala de las dimensiones, la energía que forma esa realidad vibra a una frecuencia diferente, entre más rápido vibre la frecuencia de una realidad, más sutil o etérea se vuelve, así, la tercera dimensión es la más densa, en esta realidad, las partículas del átomo giran a 9/10 de la velocidad de la luz, creando la ilusión de la materia.

En otras dimensiones superiores, las partículas giran a mayores velocidades y por lo tanto no existe una materia tan densa como en la tercera dimensión.
Lo mismo sucede con la conciencia, a mayor nivel de dimensión, más alto es el nivel de conciencia que encontramos.

La conciencia podría explicarse como el nivel de percepción de la realidad en donde nos encontramos, entre más densa es la realidad, por su frecuencia vibratoria, menor es nuestra percepción de nuestra realidad y de las demás realidades que existen.

Si el ser humano es un ser multidimensional, significa que partes de nosotros están viviendo en esta dimensión que conocemos y partes de nosotros están existiendo en otras dimensiones y realidades, pero todo está sucediendo al mismo tiempo, en este instante.
Si existen partes de nosotros que están viviendo en dimensiones superiores, podemos deducir que estas partes están vibrando en frecuencias superiores y también tienen niveles de conciencia más elevados.

Nuestro Ser Superior no es otra cosa más que el conjunto de esas partes de nosotros que están habitando frecuencias de energía y de conciencia superiores. Nuestro Ser Superior somos nosotros mismos experimentando otras realidades.

Cuando encarnamos en esta tercera dimensión pasamos por algo que se conoce como "el velo del olvido" una de las cosas que olvidamos es precisamente que existimos en distintos planos de realidad y que por lo tanto podemos conectarnos con todas nuestras partes.
En este momento de la historia de nuestro planeta, este "velo del olvido" se está haciendo cada vez más delgado y nos está dando la oportunidad de recordar la totalidad de todo lo que somos y de interactuar con más partes de nuestro propio ser.

Nuestro Ser Superior ya se encuentra en contacto con nosotros en este momento, no es algo que tenemos que aprender a hacer, porque es algo que está sucediendo para todos y cada uno de los seres humanos. El Ser Superior podría ser comparado con nuestro concepto de "la intuición", que todos experimentamos en mayor o menor grado en nuestras vidas, algunos suelen hacerle caso y otros no, pero está allí, siempre esperando comunicarse con nosotros a través de cualquier mensaje sutil que podamos captar.

Si el Ser Superior ya se encuentra comunicándose con nosotros ¿por qué no nos damos cuenta? Porque hemos aprendido que lo único que existe o que es real es lo que pueden captar nuestros cinco sentidos físicos y muchas veces sentimos que lo único que somos es este cuerpo físico dentro de esta realidad de la tercera dimensión.

Por lo tanto, el obstáculo más grande que tiene nuestro Ser Superior son nuestras propias creencias sobre la realidad que habitamos. Para establecer una comunicación más estrecha con este otro aspecto de nuestro ser, tenemos que comenzar a cambiar nuestra percepción y nuestras creencias sobre lo que somos y como todo, comenzar a practicar. No es necesario estar días y horas meditando para alcanzar esta comunicación, sólo se requiere de nuestra intención, de nuestra constancia y de nuestra confianza.

Aunque nuestro Ser Superior somos nosotros mismos, nuestra mente racional y nuestro sistema de creencias encuentran muy difícil entender este concepto, por lo que en un principio tendemos a considerarlo como un aspecto separado de nuestro ser, lo vemos tal vez como un ángel luminoso, o podemos incluso identificarlo con algún maestro ascendido o guía, eso no es importante, la forma no es importante mientras se tenga claro el fondo o la meta.

Cuando alcanzamos este nivel de comunicación con nuestro Ser Superior, tenemos la ventaja de tener acceso a otros niveles de conciencia en donde se encuentra, puede darnos una visión mucho más amplia de las cosas y puede guiarnos por caminos más fáciles. Es como si estuviéramos en un tupido bosque y no conociéramos la ruta para llegar al próximo poblado y nuestro Ser Superior fuera un águila que desde arriba puede ver todo el panorama, sabe guiarnos para evitar un pantano, un animal salvaje, un barranco, un río y puede conducirnos por el sendero más fácil y más corto para llegar a nuestro destino.

Podemos comenzar a practicar esta comunicación con nuestro Ser Superior de forma muy sencilla:
Lo primero que tenemos que hacer es establecer la intención de estrechar esta comunicación.
Después tenemos que comenzar a poner atención a nuestro alrededor en formas en las que no estamos acostumbrados. Al principio esta comunicación es muy sutil, los mensajes no son tan claros y tan tangibles como todos quisiéramos, pero van haciéndose más y más obvios conforme vamos practicando.

Pide a tu Ser Superior que te ayude a mejorar la comunicación y que te envíe mensajes que puedas captar y pon mucha atención… el mensaje puede ser algo tan sutil como un anuncio espectacular en la calle, como una frase que escuchas de pronto, el título de un libro, un artículo que llega a tus manos, un sueño, una canción que escuchas en la radio, una pluma que cae del cielo, en fin… pueden ser miles de cosas.

Puedes hacer un diario y comenzar por anotar lo que tú consideras que fue un mensaje de tu Ser Superior, pronto comenzarás a darte cuenta como todo encaja como un rompecabezas.
Puedes también hacerle una pregunta antes de ir a dormir y pedirle que te de la respuesta durante tu sueño, ten tu diario a la mano y anota tu sueño justo al despertar, antes de hacer ninguna otra cosa.
Otra forma muy útil de establecer esta comunicación es a través de un oráculo, existen cientos de tipos de oráculos, pueden ser cartitas de los ángeles, un tarot, runas, i-ching, cartas medicinales, puedes incluso inventar tu propio oráculo para comunicarte con tu Ser Superior.

Conforme empiezas a practicar esta comunicación de esta forma sencilla, muy pronto te darás cuenta de cómo se va facilitando, volviendo más clara, más constante y más tangible.
La meta es poder llegar a fundirte con tu Ser Superior, es encarnar en tu cuerpo físico ese nivel de vibración y de conciencia para manifestarlo dentro de este plano tridimensional. Pero tengo que resaltar aquí la importancia de hacer una profunda limpieza y curación emocional. No podemos integrar en nuestro cuerpo niveles superiores de frecuencia y de conciencia, si no hemos limpiado antes nuestro ser inferior, tu comunicación con tu Ser Superior puede llegar a ser maravillosa, pero sin la limpieza de tus tres primeros chakras, no serás capaz de integrar a tu Ser Superior para fundirte con esta parte de ti como un solo ser.

Sólo a través de una profunda e intensa limpieza y curación emocional, podremos alcanzar niveles superiores de vibración y conciencia, no existe otro camino ni ninguna otra fórmula, es algo totalmente indispensable.

Nuestro ser inferior no es otra cosa más que nuestro niño interno herido, al igual que nuestro Ser Superior, constituye una más de nuestras partes que necesita ser integrada, hasta que no rescatemos, sanemos e integremos esta parte de nosotros, no seremos capaces de fundirnos con la totalidad de nuestro ser.


 
 

jueves, 21 de octubre de 2010

Sanación a través de la energía femenina.

El mundo lleva sufriendo durante los últimos miles de años un gran desequilibrio.

Lo que debería ser una danza, la danza de Shiva y Sakti, donde el papel de lo masculino sería venerar y
sustentar a lo femenino, a la Tierra, se ha convertido en la dolorosa
tiranización de uno de sus aspectos, el aspecto yang, lo masculino. En la
historia de la evolución de la conciencia humana, lo masculino, unido al
hemisferio izquierdo, a los valores activos, racionales, analíticos, a la
voluntad, a la fuerza y a la acción en la materia, cayó en la ilusión de su
superioridad, frente a ese otro lado, el yin, caracterizado por los valores
receptivos, intuitivos, de sensibilidad, de sentimiento, de unión con las cosas,
de conocimiento directo que no pasa por el proceso racional. Valores ligados al
hemisferio cerebral derecho y a la energía del corazón. Valores no comprendidos,
denostados y percibidos con temor por el mundo masculino y que han sido
considerados tradicionalmente como síntoma de debilidad, además de haber llevado
a la hoguera a multitud de mujeres en la historia.

Seguimos viviendo en una civilización esencialmente
masculina y la jugada de la oscuridad es perfecta. Durante miles de años lo
masculino ha machacado a lo femenino y ahora le vende su propia liberación:
"hazte como yo"; libérate abrazando los patrones masculinos de competitividad,
hazte agresiva, hazte soldado, practica una sexualidad activa y separada del
corazón, métete en la rueda de la competitividad y el "éxito", aunque eso lo
pagues con un gran estrés interno (no es casualidad ver hoy en día a tantas
mujeres fumando compulsivamente, como medio de aplacar el dolor producido por la
desconexión con ellas mismas), sepárate de tu feminidad, considera tu regla como
algo molesto, un impedimento (para seguir en la rueda del mundo masculino), toma
la píldora (u otros inventos masculinos), aún a costa de destruir tu ciclo y
separarte de la energía de tu vientre y un largo etcétera...
Lo que se ha llamado la "igualdad de la mujer" no es más que sólo eso: en un mundo dominado
por la energía masculina, "no te preocupes, por fin puedes ser como nosotros".
Con eso se cierra el círculo y se asegura que el mundo no cambie, que el ser
humano siga esclavizado, sin poder acceder a la totalidad de su conciencia.

Aún así, las cosas ya han comenzando lentamente a cambiar.
El final de esa era yang está llegando a su fin y lo femenino, la Diosa, tiene
que tomar su poder, equilibrando el mundo. La sanación de la Tierra depende de
eso. En eso la humanidad se juega ni más ni menos que su supervivencia. Y cuando
decimos que lo femenino debe tomar su poder, como anotábamos en el artículo
anterior, no nos referimos exactamente a que la mujer deba tomar el poder. No
estamos hablando de "feminismo". Nos referimos a algo más amplio, más profundo,
más interno. A un cambio de conciencia en el ser humano, tanto en el hombre como
en la mujer. A un cambio de conciencia que refleje precisamente esa "danza" que
el Tantra entendió tan bien. Una danza de equilibrio y de amor, donde lo
femenino, bajo la protección y el apoyo de lo masculino sanado, sea la energía
que conduzca al mundo a una nueva dimensión, a una nueva percepción, en conexión
con lo divino que está en todo lo que nos rodea.

Para que este proceso pueda plasmarse en la realidad, el
hombre como ya explicamos tiene que sanar y abrir su corazón. Pero la mujer,
canal principal en la Tierra de esa energía femenina tiene un papel principal.
La mujer debe comprender cuál es su verdadera esencia, donde está su auténtica
liberación y sanar todo aquello que la impide encarnar el poder de la Diosa. La
misma sanación de la mujer y esa toma de su verdadero poder, ayudarán al hombre
también a curarse, al deshacer todo el rencor y toda la energía atrapada a
través de historias de cientos y cientos de reencarnaciones.

Para que la mujer pueda acceder a la energía de su corazón,
su verdadera esencia, debe primero sanar su vientre, curar la herida ancestral
de lo femenino. En prácticamente toda mujer encarnada hoy en la Tierra existe
esa herida. Es la herida formada por todo el dolor acumulado en el inconsciente
colectivo de la humanidad por los miles de años de represión y utilización de lo
femenino. Es también la energía inconsciente del rencor contra lo masculino que
se manifiesta especialmente en las relaciones de pareja, pero que está ya ahí
desde el momento del nacimiento, reflejada desde el principio en la relación con
el padre progenitor, arquetipo de lo masculino.


Aunque la mujer de forma generalizada está despertando, muy
pocas mujeres han realizado todavía el trabajo de abrazar, hacer consciente y
liberar esa herida del dolor y del rencor. En tanto esa herida no se sane, la
mujer no podrá liberarse, siguiendo atada a lo masculino, y por ende, siguiendo
también nuestro mundo atado a lo masculino.


Sanar la herida es perdonar, que es realmente liberar a los
demás y liberarnos a nosotros mismos. Es desatar lo ilusorio. El pasado que solo
está en la mente. Mientras no perdonamos quedamos atados a aquello contra lo que
reaccionamos y es lo que una y otra vez llamaremos y crearemos en nuestra propia
vida. Todo esto se mueve normalmente a niveles inconscientes y es ahí
precisamente donde debemos actuar, observándonos, haciéndonos conscientes de
todo eso que estaba antes oculto y que no podíamos ver. Es un trabajo de
elevación de la conciencia. Cuantos más hagamos el trabajo, más fácil será para
el resto.


Para perdonar es muy importante ver las cosas con más
amplitud. Comprender que todo esto no es un tema personal, que es la historia de
la humanidad, la historia de cientos y cientos de reencarnaciones, donde todos
hemos pasado por todo. Unas veces como hombres, otras como mujeres. Lo que
realmente estamos haciendo es liberar el karma de la humanidad, desde la mujer o
el hombre que hemos elegido ser en la encarnación actual.


El verdadero poder de la mujer no está en "igualarse" al
hombre en su "fuerza", en su "racionalidad", no está en afrontar la vida desde
su mente conceptual, analítica y discursiva. Ahí la mujer se pierde a sí misma y
realiza una vana labor de liberación de lo femenino. La mujer también tiene que
desarrollar su lado masculino, su mente racional y analítica, su hemisferio
izquierdo, para equilibrarse. Sin un desarrollo de su lado masculino, la mujer
no puede estar completa en la Tierra y todas esas características yin la
arrastrarán a un mar de confusión, de emocionalidad, de inestabilidad, de falta
de sobriedad. Podrá percibir muchas cosas, pero no podrá procesarlas, no podrá
colocarlas, quedándose en un mundo vago y difuso, difícil de expresar. Es a
través de las características yang (masculinas) como se puede dar forma a ese
mundo, si no, demasiado etéreo. Pero este desarrollo de su parte yang, siempre
debe estar dirigido desde su parte femenina, es como el sustentador que da
equilibrio en el mundo. Pero no está ahí su verdadero poder.


Esa necesidad de muchas mujeres de "demostrar" su valía en
el mundo masculino, es una necesidad ligada a la relación con el padre no
aclarada. La figura del padre debe ser recapitulada profundamente en cada mujer.
Es un trabajo de liberación. Mientras una mujer no ha bajado a los entresijos de
su relación con el arquetipo masculino, para ver todo el dolor emocional, toda
la ira y toda la culpabilidad allí existentes, no podrá ser ella misma, se
encontrará atada a esa energía que la desestabilizará, que reproducirá una y
otra vez en los patrones de su vida, en sus relaciones, en su sexualidad. No
podrá expresar su feminidad, su verdadero poder.


En el otro lado, la mujer debe volverse hacia el arquetipo
femenino, hacia la madre. También ahí es necesario un trabajo de perdón y
liberación. Un trabajo de comprensión que lleve a retomar el contacto con la
esencia femenina, más allá de los desequilibrios normalmente existentes en toda
relación madre-hija. Es normal que para la mayoría de las mujeres de hoy en día,
la madre no haya aportado suficiente "presencia" femenina en su desarrollo. Más
allá de esta realidad de la relación con la propia madre, debemos comprender que
lo femenino arquetípico transciende la madre física. Que es posible conectar con
"la energía de la madre" a través de la Tierra y también a través de la comunión
con otras mujeres.


El vientre de la mujer debe ser sanado, para que la Diosa
se pueda manifestar. Y hoy en día el vientre de la práctica totalidad de las
mujeres se encuentra impregnado a nivel celular de la herida de siglos de
dominio y deshonra de la Diosa. Las relaciones sexuales no han hecho, ni hacen,
más que agravar dicha herida. Todo pene no purificado de la mente y
emocionalidad masculina, que entra dentro de una mujer, no hace si no potenciar
el dolor allí existente, el dolor del desamor, de la no veneración a la Diosa.
El contacto con un pene que ha conectado con el corazón, facilita, es más,
activa, el proceso de curación en el vientre de la mujer. Por eso es sumamente
importante relacionarse con parejas que estén en el camino de poner consciencia
en la sexualidad. No se trata de renunciar a la libertad sexual, pero ya no
podemos dejar que entre cualquier energía dentro de nosotros. Debemos empezar
por honrarnos a nosotros mismos.


La energía femenina es una energía ligada al corazón y a la
unión con el Espíritu y con todo lo que nos rodea y es desde el corazón desde
donde nuestro mundo será sanado.


Publicado por Jesús Gómez en la revista "Espacio Humano"


José Luis Rodero Jurado


NATURÓPATA.

Homeopatía. Masaje.

Acupuntura. Nutrición.

c/ Manuel Villalobos nº 43, 2ºB

41009-Sevilla- Telf. 954.43.71.27

e-mail: saludvital@saludvital.net

sábado, 18 de abril de 2009

Ración de resistencia


Practica esta visualización si aspiras a tener la fuerza necesaria para superar problemas que parezcan insalvables. Visualízate al pie de una montaña con la cima rodeada de nubes. La escalada se presenta larga y ardua; el camino es rocoso y empinado, el aire húmedo enfría tu piel y la niebla se vuelve cada vez más espesa. Tú te concentras en poner un pie delante de otro confiando en que se dispersan y el camino se aclara.


Comprendes entonces que todos los retos se pueden coronar, siempre que haya fuerzas para seguir adelante.