Isis



La Diosa más adorada y venerada entre los egipcios es Isis, ella es la Divina Madre, Osiris es el Padre, y los dos son el Padre-Madre interiores, dentro de cada uno de nosotros.

La sabiduría antigua nos dice que en la noche profunda de todas las edades, en el país asoleado de Khem, cuando se estudiaba entre el sigilo de los templos egipcios los misterios de Isis, se pensaba siempre en la bipolaridad hombre-mujer, masculino y femenino y de ahí resultaba Isis, el nombre sagrado de la eterna madre espacio, en un desdoblamiento, ella se convierte en nuestra Madre Divina particular, adorable y eterna, sin principio ni fin, en ella se encuentran todos los poderes de nuestro propio Espíritu

Muy poco se habla sobre los desdoblamientos de la Madre Espacio, Inmanifestada y eterna, que en su segundo aspecto es Isis, Diana, Tonantzin, Rea, Ram IO, María, etc.

Los tres aspectos de la PRAKRITI durante la MANIFESTACIÓN, son: Primero, el del ESPACIO INFINITO; Segundo, el de la NATURALEZA; Tercero, el del HOMBRE. La MADRE DIVINA, en el espacio infinito; la MADRE DIVINA en la NATURALEZA; la MADRE DIVINA en el hombre. Estas son las TRES MADRES; las TRES MARÍAS DEL CRISTIANISMO.

Los estudiantes GNÓSTICOS debemos comprender muy bien estos tres aspectos de la PRAKRITI, pues esto es fundamental en el trabajo ESOTÉRICO, así como su particularidad en cada ser humano.
El tercer aspecto de la Prakriti es la bendita diosa madre muerte, terror de amor y ley, la reina de los infiernos.

La revolución de la conciencia sería radicalmente imposible sin la ayuda especial de nuestra Adorable madre particular, ella en sí misma, es la raíz de nuestro propio Ser, la raíz de nuestro espíritu, ella es Isis a quien ningún mortal ha levantado el velo.

El místico músico Beethoven tenía sobre su mesa de trabajo a su Divina Madre y había puesto al pie de aquella figura adorable, una inscripción de su puño y letra que decía: “Yo soy la que es, ha sido y será y ningún mortal ha levantado mi velo”

Todo hijo agradecido debe amar a su madre, Beethoven amaba entrañablemente a la suya….
Ella, la Adorable Madre tiene el poder de desintegrar los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos, previa comprensión de los mismos, nosotros debemos apelar a Dios Madre en nuestra intimidad, si es que de verdad queremos desintegrar los defectos psicológicos, quien no ama a su madre, “el hijo ingrato” fracasará en el trabajo sobre sí mismo.

En el Arcano No. 2 del Tarot encontramos en la parte central a Isis entre las dos columnas del Templo, ella se encuentra sentada indicando su aspecto pasivo, en el arcano No. 1 el mago está de pie, refiriéndose a su aspecto activo.

En su regazo, la divina Madre, tiene un libro abierto, indicando que ella es la sabiduría, ella enseña la Kábala, en su pecho la cruz ansada, (Anj entre los egipcios ) como símbolo de la vida. Se muestra cubriendo su rostro con un velo, señalando los secretos de la madre naturaleza, ocultos para el profano y que solo el iniciado mediante incesantes purificaciones y meditaciones logra descorrer.
El 1 es el Padre que está en secreto, el Eterno Principio Masculino, simbolizado por el Sol y el No. 2 la Divina Madre, el eterno principio femenino que se puede representar con la Luna. En el ser humano la Madre cósmica asume la figura de una serpiente.

El Himno de Cime (hallado en un santuario de Isis, precisamente en la acrópolis de Cime), describe todos los atributos o cualidades de esta poderosa Diosa, en donde se dice ser Señora de toda la tierra, criada por Hermes, hija de Cronos, esposa y hermana del Rey Osiris, la que se manifiesta en la constelación del Perro, la que llaman Diosa entre las mujeres, la señora del cielo y de la tierra, de los ríos, vientos, mar y la tormenta, señora de la Ley y del castigo, la que vence al Destino y el destino le obedece, Madre de Dioses, entre otros atributos.

A nuestra Bendita Madre oramos y rendimos culto.

“Oh, Isis, Madre del Cosmos, Raíz del Amor, Tronco, Capullo, Hoja, Flor y Semilla de todo cuanto existe. A Ti, Fuerza Naturalizante, te conjuramos, llamamos a la Reina del espacio y de la noche, y besando tus ojos amorosos, bebiendo el rocío de tus labios, respirando el dulce aroma de tu cuerpo, exclamamos: “Oh, Nuit, Tú, Eterna Seidad del Cielo, que eres el alma primordial, que eres lo que fue y lo que será, a quien ningún mortal ha levantado el Velo, cuando Tú estés bajo las estrellas irradiantes del nocturno y profundo cielo del desierto, con pureza de corazón y en la flama de la Serpiente te llamamos”. (Samael Aun Weor. Curso Esotérico de Cábala)

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